Tengo ganas, pequeñas, pero ganas de empezar otra vez y olvidarme de esta ciudad que, a veces, está tan triste como yo. Y notar que estoy cambiando, aunque sólo sea un poco. Y sentir la libertad a escasos metros, sin pasarse. Pero, sobre todo, quiero irme para saber lo que es echar de menos de verdad. Darme cuenta realmente de lo que es echaros de menos a morir.