Cariño, la gente nueva sólo lo es un día. Después de ese día, acaban siendo gente que puede decepcionarte, asustarte o enamorarte. Pero tienes que aprender a convivir con todas ellas, puede ser duro, querer que la tierra te trague por un momento por no saber en qué dirección ir o con quién hablar mientras todos parecen tan adaptados y seguros de sí mismos. Pero eso sólo es un día, y aunque siempre va a ser la misma gente, la cuestión es acostumbrarse a sus caras. Porque sólo se es nuevo un día. Y aguantar ese primer día en el que todos te miran como a un extraño probablemente acaba resultando que, al siguiente, estarás tan visto como los demás.