Lo que nos hace ser como somos, pensar como pensamos y actuar según como lo hacemos; depende de cada una de las situaciones vividas, las decisiones tomadas en ellas y, sobre todo, los fallos cometidos. Algunos seguimos la conciencia, otros no tanto. Algo reside en los genes, supongo. Pero, en realidad, son los errores los que nos enseñan a saber qué hacer y cómo hacerlo la próxima vez.
¿Y sabes qué? Hoy aprendí que es mejor creer en algo que no existe a no creer en nada. Porque creer en algo irrealizable e imposible de realizar nos impulsa a realizarlo. Y ese tipo de cosas que, aunque nos cueste, al final realizamos; son las que nos hacen más felices.