Toca volver a empezar. Volver al principio del primer verso que te escribí y ver las  promesas de un Marzo que queda ya demasiado lejos, del que sólo quedan un par de canciones mal escritas que hablan de portales y botellas de Ron.
Te hablo de que yo siempre jugué para ganarte mientras tú no jugabas para no perderte. De las veces que te busqué, no para rendir cuentas pendientes, si no para que te rindieras tú. De las miles de historias que te contaba para siempre acabar en lo mismo, tú con mil canciones que componer y yo con mil y una noches que olvidar.
Sabes que rendirse nunca ha estado entre mis planes, pero una a veces debe saber cuando parar, cuando dejar de darlo todo por nada. Cuando dejar de dedicar el corazón a acumular intentos. 
Podría escribirte las noches que he pasado sin dormir, la de noches en las que sólo me dormía pensando en tu sonrisa. Escribirte que sigo buscando eso de no estar sola en el tejado... Pero que después de ti sólo me queda levantarme y volver a empezar con lo único que me queda. Con una larga historia, una vida rota y con todo por hacer.
Toca reinventarme los motivos, aunque sea tu boca la única en la que me quiera perder.
Aunque sea tu cama la única en la que yo me pasaría la vida contando lunares de una espalda.