Te quiero así, con tus bipolaridades o sin ellas, pelaito o con exceso de pelo. Con tu prohibición de perdonas y lo sientos, incluso en domingo. Te quiero por las interminables despedidas, y por la ausencia de ellas aún te quiero más. Gracias, prórrogas. Con tus debilidades, que ya me las conozco casi todas, y porque tu eres mi debilidad personificada. Te quiero por la palabras que están cada vez más en desuso, y por el uso que le damos. Por verte reír como un niño pequeño, por eso también te voy a querer. Y porque eres capaz de cumplir con tu cometido cada noche, sin falta. Aunque no te lo propongas, no lo medites; te sale solo. Te quiero por los viernes que me das, y los que me quedan para darte. Te quiero hasta con tus dudas, aunque sin ellas; mejor. Y con tu indecisión que es casi peor que la mía. Por supuesto, también con el Siempre acompañado de una Sonrisa, Siempre. Y, sobre todo, te quiero al completo porque sino no eres el mismo.
