¿Sabes? Es cierto. Nunca fui de las que tienen la voz cantante, de las que se hacen notar. Como esas personas que se ofrecen a ser la portavoz de la clase, llenas de carisma y valentía.
El problema es que nunca fui de las que dejan entrar a las personas en su vida/corazón tan fácilmente. Ya, llámame fría. Solía alejar a la gente de mí (no literalmente, claro), sino simbólicamente por el mero hecho de sentirme vulnerable, frágil. Las dejaba fuera de mí,
Pero eso es porque siempre he tenido miedo. Miedo a la pérdida, como tantas pérdidas que ha habido ya. Sin embargo, me he dado cuenta de que, sin ellos, soy más frágil y vulnerable aún. Porque las personas, todas ellas, con sus problemas y bipolaridades, con sentimientos y reacciones diferentes; son vida, caos. Y sin ellas, el mundo sería demasiado aburrido y monótono.
Y eso es por lo que ya no me asusto, no le tengo miedo a perderte porque no le tengo miedo a vivir.
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