Cada día te toca aprender algo nuevo. Aprendes algo más, algo que ayer era insignificante para ti. Y reaccionas.
Tu vida está resumida en el espacio y el tiempo presente, y la desarrollas en tu rutina, completándola día a día. Y poco a poco, vas perdiendo a personas y ganando sabiduría. Hoy tú, mañana yo, después él. Abres los ojos poco a poco, por personas que lo hacen de manera directa o indirecta, eso es lo de menos. Lo que realmente importa es que estás despertando: "¡Buenos días princesa!"
¿Sabes? A lo mejor tu fallo es atender, insistir, ilusionarte de una manera de la cual no eres consciente, que no te des cuenta. Quizás con el paso del tiempo, por hechos que te han marcado en tu vida tiendes a desconfiar y a dudar, simplemente para que no te tomen el pelo, y como dije anteriormente, quiero andar sobre terreno seguro. Y para eso, a veces, no es suficiente una vida, ni siquiera para conocer a una persona y asegurarte del todo. Lo único que tienes que tener claro es seguir, ser tu mismo, y no olvidar nunca que tu vida es tu vida, y de nadie más.
Ya basta por hoy, ahora es tu momento. Relájate. No pienses en simples calentaderos de cabeza, ¡vive! Entra en el nivel de desconexión.
Y siempre ten claro una cosa: A quién realmente le importes, quién verdaderamente esté interesado por ti y quiere que sigas formando parte de su rutina, va a estar presente aunque te encuentres en ese nivel de desconexión.