Sabes, papá? Hace ya un año que no te puedo abrazar, dicen que cuando te haces mayor, el tiempo pasa muy rápido, pero te puedo asegurar que ha sido el año mas largo de mi vida. He pasado casi toda mi vida sin saber de ti, hasta que en la navidad de 2009 nos volvimos a encontrar, sin duda la recuerdo como mi mejor navidad, te aseguro que con la pasada no tiene punto de comparación. Estos dos últimos años he sido la niña mas feliz del mundo. Siempre estaba deseando que llegase un puente o un fin de semana en el pudiera ir a Montilla a verte. Y sabes? Se me hace duro pensar que cuando vuelva por ahí, tú ya no vas a estar con una palmera de chocolate esperandome a la salida del AVE. Hace ya casi un año que no escucho ese “se te olvida el beso” antes de acostarme o ese “esa falda es demasiado corta” antes de salir con mis amigos o ese “quita ese programa y por intereconomia” mientras veia la tele. No te puedes imaginar cuanto echo de menos esas tardes en las que te sentabas conmigo a explicarme economía, siempre decias que iba a ser una empresaria excelente, pero jamás me quitaste la idea de ser la mejor profesora y la mejor modelo del mundo. La pequeña de la casa llegaria legos. Todo lo que me propusiera, lo conseguia, recuerdas? Echo de menos encontrar un bocata de jamón iberico cada vez que abria el bolso. Echo de menos cogerme el AVE, ponerme los cascos y escribir en mi mente “Rumbo a Cordoba” a ritmo de Butterfly de Miley Cyrus. Te acuerdas cuando era pequeña y venias todas las noches a contarme un cuento? Siempre cogia el mismo y tu me quejabas de mi monotonía, pero, sabes? No me importaba el cuento, ni siquiera recuerdo cual es, lo que deseaba todas las noches era quedarme dormida escuchando tu voz. Dios! Daría mi vida por quedarme dormida así solo una noche. Me enseñaste tanto en tan poco tiempo. Me enseñaste a montar en bici, recuerdo perfectamente el momento en que llegaste a casa con las ruedecillas rosas en las manos y me dijiste: “ya eres mayor, vistete y vamonos al parque”. Recuerdo ese momento en que ambos empezamos a saltar de alegria cuando supimos que había entrado en Portaceli. Aquel 1 de septiembre de 2000, cuando todas las quejas son ahora alegrias. Recuerdas cuando me iba con el abuelo y me compraba media tienda de golosinas y un kilo de helado de chocolate? Siempre nos regañabas cuando volviamos a casa porque ya no tenía hambre. Recuerdo que odiabas llevarme a un casting, un desfile o una sesión de fotos, decías que si quería ese sueño tenía que matarme a estudiar, que tu hija era guapa e inteligente. Recuerdas nuestras charlas de politica y sociedad? Cada risa que soltaba al escucharte decir: “cuando Franco vivía, viviamos mejor” o “los maricones a la hoguera” Recuerdas esos Madrid-Barsa con nuestros super bocatas de jamón, queso, patatas, la comida siempre invadía la mesa, hacer dieta contigo era imposible. Te acuerdas de cuando nos pasabamos todas las mañanas jugando a hacer el castillo más grande de todo Puerto de la Duquesa? Y nuestros paseos veraniegos por Puerto Banus, los cinco, eramos la familia perfecta, y yo siempre la enana de la casa. Recuerdas cada vez que te veia al terminar el entrenamiento de pádel con la merienda lista? Ese era el trato, abrazo y beso por mi merienda. Y cuando invadias mi cuarto con millones de videojuegos, Dios! pasaba las horas pegada a la pantalla con solo cinco años. Te acuerdas de cuando me cogías de las piernas y me tirabas a la piscina? Era la envidia de toda la urbanización, todos querían un padre como el mío. Recuerdas cuando me subias a los hombros para ver los pasos de semana santa o la cabalgata de navidad? Siempre me quedaba dormida de camino a casa, ahí arriba. Te acuerdas de esos domingos por las mañana de las de “ponte guapa, quiero presumir de hija” y esas tardes otoñales de campo montando a caballo, parece mentira que ya hace mas de diez años que no monto, pero es que todo eso me recuerda a ti, y no puedo...ni siquiera puedo pensar en la idea de volver a Montilla.
Puede que haya pasado mucho tiempo sin saber de ti, pero jamás te olvidé. No soporto pensar en ese día, ni siquiera para escribir como fué ese fatidico dos de diciembre de 2011, un viernes, un día perfecto hasta que llegue del colegio. Ha pasado un año desde la última vez que te ví, y sabes papá? He cambiado. Creo que estarías orgulloso de mí, he batido muchas metas que nos propusimos, he superado muchos de mis defectos, he adquirido muchos de los valores que escribimos en nuestro cuaderno, he...madurado como persona... Recuerdas nuestro lema? Si caes, llora, pero levantate rápido, que nadie sepa que has tropezado. Jamás me olvido de esa frase cuando tengo un problema y creeme, son muchos, aunque, que te voy a decir, los conoces todos, porque cada lágrima o cada sonrisa que produzco, en un instante miro al cielo, dedicandotela.
