Pero quiero que entiendan que no puedo amarrarme la boca para que ellos sustituyan mi canto. No es posible. No puedo. Con amor o tristeza, de madrugada fría, a las tres de la tarde, o en la noche, a toda hora, furioso, enamorado, en tren, en primavera, a oscuras saliendo de una boda, atravesando el bosque o en la oficina, a las tres de la tarde o en la noche, a toda hora, escribiré no sólo para no morirme, sino para ayudar a que otros vivan. Seré, seré implacable.